lunes, 3 de octubre de 2016

GRAN RUTA POR LAS ESCALERAS DE LAS VILLAS - DE LA PALOMERA A LA TRAVIESA (SIERRA DE LAS VILLAS) 01-10-2016


Hace algún tiempo a Miguel Armenteros y a mi nos rondaba por la cabeza el darle forma a una travesía que recorriera todas las “Escaleras” de ésta parte de la Sierra de las Cuatro Villas (así llaman los serranos a los pasos que utilizaban para subir o bajar trancos en sus movimientos cotidianos por éstos abruptos parajes; en ocasiones auténticas obras de arte de ingeniería popular, creando sinuosos senderos a base de amontonar piedras formando sólidos muros de mampostería en verticales laderas y paredes). Y ésta ha sido la ocasión de concretar ese proyecto y darle una forma definida. Ocho son las Escaleras que hemos recorrido, unas de subida y otras de bajada, entre la Palomera y el restaurante la Traviesa. Estamos contentos con el resultado, aunque por su puesto todo es mejorable. Después nos enteramos que en la Lancha de la Escalera (o Lancha de las Tres Escaleras como también nos dijeron que es su topónimo) nos dejamos una, la más meridional de la misma. Quizá no sea la única que nos dejamos, por desconocimiento claro está, pues nuestro objetivo era recorrerlas todas.



La ruta es dura y exigente, pues a sus casi 23 kilómetros de recorrido y casi 1.400 metros de desnivel positivo acumulado hay que añadir que el terreno que recorremos en ocasiones es áspero por sendas muy rotas y perdidas y a veces ni eso. Los continuos sube y baja la convierten en un rompe piernas. Especialmente dificultoso es el acceso a la parte alta de la cascada de la Palomera, donde comienza la primera Escalera, la de Toba. Hay que atravesar un terreno con vegetación densa y después una zona muy empinada de pedregales donde hay que realizar pequeñas trepadas.









Al tratarse de una travesía hay que dejar unos vehículos donde termina la misma (en ésta ocasión en el restaurante la Traviesa ,entre los puntos kilométricos 27 y 28 de la carretera transversal de la Sierra de las Villas) y otros donde comienza (justo en el punto kilométrico 18 de la misma carretera, junto a las ruinas del Cortijo de Caracho). Si disponemos de vehículos todo terreno podemos estacionarlos cerca del Cortijo de Oliver, ahorrándonos así algo más de 5 kilómetros de carril, entre pinares y cultivos y que no aportan nada sustancioso al recorrido.


Cortijo de Caracho.


Comenzamos a caminar por el carril que sale del Cortijo de Caracho hacia el Sur. En una cercana bifurcación seguimos a la derecha, acompañando al arroyo de la Canaleja por su orilla izquierda. Dejamos el cortijo homónimo a nuestra derecha y después el carril cambia bruscamente de dirección, enfilando hacia el Este, donde ya podemos ver el bellísimo anfiteatro de la Palomera. Seguimos el carril principal, obviando los que nos van saliendo a un lado y al otro y que se dirigen a los diversos cortijos que se sitúan en éste valle. Pasamos junto al cortijo de Amores, los de Arroyo de Plaza, Tapuelas y tras abrir una puerta en el camino al de Oliver.

Entrada al cortijo de la Canaleja, a orillas del arroyo homónimo.

Arroyo de la Canaleja.

Cortijo de Amores.

Valle del arroyo de Plaza y el anfiteatro pétreo de la Palomera.


Cada vez nos encontramos más cerca de la Cascada de la Palomera. En una bifurcación de pistas, tomamos la de la derecha, la que se dirige al Cortijo del Molino. Pero antes de llegar al mismo, tomamos un carril a la derecha que vadea el Arroyo de Hoyo Redondo (el mismo que se precipita desde la cascada de la Palomera) y poco después nos salimos del carril a la izquierda pasando una alambrada que se encuentra casi tirada en el suelo, por lo que no cuesta mucho saltarla. Seguimos ahora remontando el arroyo de Hoyo Redondo por una vereda por la que discurre también una manguera negra. Llega un momento que la vereda se acerca mucho al arroyo, es el momento de vadearlo a su orilla natural derecha, pues si seguimos remontando por donde vamos llegará un momento que será imposible progresar.

La Palomera desde el cortijo de Oliver.

Por el camino del cortijo del Molino.


El arroyo de Hoyo Redondo en el tramo...

...en que lo vadeamos.

Cascada de la Palomera.

Ahora ascendemos entre una densa vegetación hacia el Este. De momento nos alejamos del arroyo y por donde la maleza nos deja nos vamos acercando a los cortados que forman el anfiteatro pétreo de la Palomera. Llegando a éstos la vegetación se clarea y se ven veredas de animales que enfilan dirección a la cascada. Hay una gran peña justo delante de la cascada a la cual hay que encaramarse realizando una pequeña trepada y si alguien se queda abajo nos puede hacer una foto típica e impresionante ante la cascada de la Palomera. Nosotros la pillamos con muy poca agua, aunque cuando lleve mucha puede resultar un problema vadear el arroyo. Aún así uno es plenamente consciente de encontrarse en un paraje único e increíble , más si cabe cuando llegar hasta aquí no es precisamente sencillo.

Pequeña trepada para acceder ...

...a la roca que hace de pedestal con la cascada detrás.

Miguel ante la cascada de la Palomera.




Ascendemos hacia el Este por un barranco, dejando a nuestra derecha la cascada. Por aquí en su día debió de ir una senda, aunque la erosión la ha borrado literalmente del mapa. Éste tramo es muy empinado y con piedra suelta, de vez en cuando hay que ayudarse con las manos. En breves metros vemos a nuestra derecha la espectacular Escalera de Toba, llamada así por estar esculpida en roca toba. Sin duda resulta inaudito encontrar ésta maravilla en un paraje tan agreste y escondido.

Ascenso desde la piedra "pedestal" hasta la Escalera de Toba.

La espectacular Escalera de Toba.


Escalones esculpidos en la roca.

Los impresionantes cortados que forman el anfiteatro de la Palomera.


Miguel sube por la Escalera de Toba.

Sobre ese cortado y ante el picacho pasaremos después siguiendo la senda hacia el Tranco del Acebo.

A partir de aquí la senda se ve perfectamente delimitada y junto al arroyo de Hoyo Redondo nos lleva hasta las ruinas del Cortijo de Cañamarillos, donde se toma la senda que lleva al Tranco del Acebo. Pero nosotros no llegamos a dichas ruinas y atajamos unos metros por un barranco hacia el Noreste hasta en lazar con la senda. Ésta sigue entre cortados y dando vistas aéreas de la cascada de la Palomera y la Escalera de toba ,hacia el Noroeste.

Por la senda hacia el Tranco del Acebo...

...y dando vistas a la cascada de la Palomera.


Unos metros después vadeamos el arroyo de la Alamedilla (que iba seco) y la senda transcurre remontando su cauce por la orilla natural derecha (la izquierda en el sentido de nuestra marcha). Llegamos a las ruinas de un cortijo (del que desconocemos su nombre) y como suele pasar cuando se llega a zonas de viejos bancales la senda se pierde o se confunde con otras. Pero no hay perdida ,seguimos remontando el barranco y de nuevo aparece.

Arroyo de la Alamedilla.

Cortijo en ruinas cerca del arroyo de la Alamedilla.


En pocos metros llegamos a los llanos del cortijo del Tranco del Acebo y antes de llegar al mismo tomamos la senda que hacia el Oeste desciende por la espectacular Escalera del Tranco del Acebo, segunda de nuestro recorrido. Esta senda ahora muy marcada por el continuo trasiego de mulas que portan materiales de construcción al cortijo del Tranco del Acebo, el cual están rehabilitando, zigzaguea reforzada con muros de mampostería hasta llegar a donde termina un carril que viene desde el Aguascebas (desde donde suben las mulas los materiales que traen en vehículos).

Llanos del Tranco del Acebo con la Morra detrás.

Descendiendo por la Escalera del Tranco del Acebo con los Vílchetes y Navazalto de fondo.



Tras cruzar el camino seguimos la senda, debidamente señalizada con hitos de piedras y marcas de pintura (ésta senda se llama “Camino de la Cumbre”) y a los pocos metros vemos bajo la senda un vallado, el cual debemos seguir campo a través hacia el Norte. El vallado termina en una cañada que nos lleva a un vado en el arroyo Aguascebas de Chorrogil, es la conocida como Pasá Candiles. Unos metros aguas abajo el arroyo se precipita en la espectacular cascada de Chorrogil.

La Morra de Chorrogil.

Descendiendo...

...a la Pasá Candiles...

...en el Arroyo Aguascebas de Chorrogil.


Tras vadear el arroyo seguimos la senda, que se ve bastante bien y que en breve nos lleva al Cortijo de las Pepas. Ahora hacia el Este y campo a través por un terreno bastante claro vamos en busca del inicio de la Escalera de Poyollano. Se supone que en éste tramo hay una senda, pero o no la vimos o ha desaparecido, el caso es que sin demasiados problemas llegamos a los cortados donde comienza la tercera escalera del día. Ésta está muy rota , pero aún se adivina su trazado buscando los pasos más cómodos entre los bloques de roca. La Escalera de Poyollano nos lleva a un abrigo rodeado de un muro y que utilizaron para guardar ganado. Unos metros más arriba hay un gran llano donde se asentaba el cortijo de Justa la Fumaora, hoy solo unas tapuelas.

Cortijo de las Pepas...

...practicamente sobre la cascada de Chorrogil y desde donde tomamos...

...la Escalera de Poyollano.


Embalse de Aguascebas desde la Escalera de Poyollano.

Cortijo de las Pepas.

Tramo final de la Escalera de Poyollano, llegando...

...a la cueva aprisco del cortijo de Justa la Fumaora.



Lo poco que queda del cortijo de Justa la Fumaora con la Morra detrás.

Los llanos del cortijo de Justa.

La Morra de los Cerezos desde el collado de la Morra.

Hacia el Norte y entre el pinar que hay bajo la Morra de Chorrogil discurre una senda y hacia ella nos dirigimos. La senda nos lleva al collado de la cara Norte de la Morra y más adelante a la sima homónima y al comienzo de la cuarta Escalera, la de la Morra. Ésta desciende hacia el sur primero y Oeste después en busca del cortijo de la Carambilla. También esta muy rota y aún se ven los restos de la mampostería que reforzaban su trazado.

La Morra de Chorrogil desde el collado homónimo.

Miguel inmortalizando tan grandiosos paisajes desde el lugar donde comienza la Escalera de la Morra.

Peña Corvá y las Banderillas.

Aguascebas, los Vílchetes y Mágina de fondo desde la Escalera de la Morra.


Descendiendo la Escalera de la Morra.


Impresionante Escalera que aún conserva restos de sus refuerzos de mampostería.


Llegamos a un llano, antes de llegar al cortijo de la Carambilla y seguimos hacia el Noreste por una precaria senda que se introduce en un denso pinar. Si vamos atentos no la perderemos y poco a poco se va metiendo bajo unos imponentes cortados verticales que nos llevan a la grieta por donde asciende la impresionante Escalera de los Faustinos o Romana, la quinta de la travesía.

Por entre un denso pinar...

...seguimos la senda que nos lleva a la Escalera de los Faustinos.

Barranco del Aguascebas de la Fuente del Tejo.

La senda se pega a los cortados...

...buscando la brecha por donde discurre la Escalera de los Faustinos.

Miguel llegando a la Escalera Romana o de los Faustinos.


Ésta es una de las Escaleras mejor conservada, quizá porque aún la utilizan los moradores de los Chortales.


Tramo sinuoso para ascender a los Chortales.

La Escalera de los Faustinos lleva a los Chortales, llano donde se juntan varios arroyos y donde siempre hay humedad, hasta en los meses más secos, de ahí su nombre. Aquí hay un cortijo habitado por ciudadanos extranjeros, algo común en ésta zona de las Villas. Desde los Chortales tomamos una senda que remonta la cañada hacia el Noreste y que tras pasar por un collado desciende en la misma dirección hasta las Huelgas.

Los Chortales.

El cortijo de los Chortales oculto por la arboleda.

La Morra y los Chortales.

En el collado de las Huelgas.

Las Huelgas es un llano por donde pasa el arroyo Aguascebas de la Fuente del Tejo y donde hay un cortijo habitado. Al Oeste del Cortijo el arroyo se desploma en una preciosa cascada y un poco al Norte de ésta va la senda que desciende al Prao los Chopos por la Escalera de las Huelgas. El vallado que rodea el cortijo nos impide llegar a la sexta Escalera de la forma más cómoda. La mejor opción es bordear el vallado por la izquierda, es decir cerca de los cortados por donde cae la cascada. Por ese lado no es muy complicado, aunque nosotros tuvimos la suerte de que el dueño del cortijo nos invito a pasar por su propiedad para llegar a la senda.

Cascada de las Huelgas, por donde se precipita el arroyo Aguascebas de la Fuente del Tejo.

Lástima que caiga tan poca agua.

Prao los Chopos desde la Escalera de las Huelgas.

Cortados del impresionante paraje de las Huelgas. Por esa zona es por donde se puede sin demasiadas dificultades bordear el vallado del cortijo.

La Escalera de las Huelgas, como dije, desciende por el lado derecho de la cascada, buscando en un paraje impresionante los pasos entre grandes bloques de roca. Hay una zona donde el viejo muro se ha perdido y hay que realizar un pequeño destrepe. Después la senda se introduce en el pinar y en una bifurcación tomamos el ramal izquierdo que desciende al Aguascebas de la Fuente del Tejo en los grandes llanos denominados Prao de los Chopos.

Escalera de las Huelgas.

Tramo de destrepe por haberse perdido la mampostería de la senda.

Bonito paso entre grandes bloque de roca.

El bellísimo paraje de las Huelgas.


Llegamos al Prao los Chopos.

Desde el Prao los Chopos tomamos veredas de animales que se dirigen hacia el Norte por el borde del pinar. Dejamos a nuestra izquierda el Cortijo de las Castañetas, que fue, no se si seguirá siendo, un camping. Tras un acusado ascenso llegamos al Cortijo del Raso de la Escalera, también habitado. Bordeamos la propiedad del cortijo por la izquierda hasta que acaba el vallado para entonces virar al Este y tomar una senda entre el pinar que se dirige hacia el Sur.

Zona de cultivos en el Prao los Chopos.

Bordeamos la finca de las Castañetas con instalaciones de camping.

Ascendemos hacia el Raso de la Escalera.


Lancha de las Tres Escaleras.

Cortijo del Raso de la Escalera y el barranco por donde asciende la Escalera del Raso.

Esta senda que tomamos de forma equivocada, pues la que queríamos tomar sale del collado del Raso, nos lleva hasta una fuente con una toma de agua para el cortijo del Raso. Ésta senda de haberla seguido nos hubiera llevado como nos dijeron después a la Escalera que nos saltamos en la Lancha de las Tres Escaleras. Así que no nos quedo más remedio que ascender campo a través hacia el Este para llegar a la senda que queríamos tomar y que nos lleva a la Escalera del Raso. Esta Escalera, la séptima, aún conserva bastante bien su trazado sinuoso reforzado en las curvas con muros de mampostería. Al salir de la zona encañonada la senda se desdibuja, aunque ya vemos cerca la pista de Jabalcaballo, a donde ascendemos.

Toma de agua.

Barranco por donde discurre la ...

...bonita Escalera del Raso.


Tramo zigzagueante que aún conserva parte de sus refuerzos de mampostería.

Llegando a la pista de Jabalcaballo.

Pedro Miguel o Blanquillo desde la pista,...

...Morrón o Morra de los Cerezos,...

...las Banderillas al fondo.

Pedro Miguel tirando de zoom...

...y la Morra de los Cerezos con su vieja caseta de vigilantes.

Una vez en la pista, la seguimos a la izquierda, hacia el norte y tras caminar por ella algo menos de un kilómetro, en una cerrada curva a la derecha de ésta y desde se obtiene unas grandiosas vistas del Pedro Miguel, Morra de los Cerezos y las Banderillas, nos salimos hacia el Noroeste, caminando campo a través por un incómodo lapiaz hasta que llegamos al borde de los cortados donde comienza nuestra última Escalera, la de la Traviesa. Se adivina su trazado, pero quizá sea la más rota de todas. Posiblemente se usara menos y fuera menos importante que las otras más cercanas. La senda desciende hacia el Suroeste hasta el collado del Raso, aunque hay que estar muy atentos para no perderla. Nosotros decidimos atajar hacia el Oeste descendiendo por una ladera muy empinada y resbaladiza con piedra suelta y llegar al camino que a la derecha nos lleva en poco más de medio kilómetro al restaurante la Traviesa, donde damos por concluido éste impresionante recorrido dando buena cuenta de unas fresquitas cervezas.

Impresionantes vistas desde los cortados donde arranca la Escalera de la Traviesa. Morrón de Santa María y Caballo Torraso.

La Traviesa.

Inicio de la Escalera de la Traviesa. Collado del Raso.

Escalera de la Traviesa.

Muy rota y perdida está ésta Escalera, pero aún así es espectacular.

Lancha de la Cigarra desde la Traviesa.

Restaurante la Traviesa, punto y final de ésta impresionante travesía.

Pasamos de nuevo por el cortijo de Caracho a recoger el vehículo que dejamos allí.









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