domingo, 6 de marzo de 2016

POR EL ENTORNO DE EL CENTENILLO (SIERRA MORENA) 05-03-2016


Precioso paseo por las inmediaciones del poblado minero de el Centenillo, enclavado en el corazón de la Sierra Morena Jiennense y en donde recorremos los restos de parte de su vieja actividad industrial ,que modelaron en buena parte la actual fisionomía de la zona.
En éste recorrido podemos disfrutar de unas fantásticas vistas de éste sector de la cordillera Mariánica , donde se dan algunas de las mayores altitudes de la misma, aunque eso sí, bastante modestas en comparación con otras serranías cercanas y de darnos un agradable paseo entre densos pinares de repoblación.

Estacionamos el vehículo en el centro del poblado, al que se accede desde la ciudad de La Carolina por la carretera JA-6100/ JV-5031 y a unos 16 kilómetros de ésta.
Paseamos por las callejas del poblado y buscamos la Plaza de la Iglesia. Al sur de la plaza tomamos una calle que continúa como camino, saliendo del poblado. Descendemos hasta situarnos paralelos a la carretera que nos llevó al poblado, aunque unos metros después nos alejamos definitivamente de ella.
Llegamos a una bifurcación de caminos, tomando el de la derecha, al noroeste. Pasamos junto a una de las puertas de la finca Dehesa Inhiestares, llevando el vallado de la misma a nuestra izquierda durante más de 1,5 kilómetros. Ahora además de pinares de repoblación vamos viendo restos de los que fue el viejo bosque autóctono, alcornoques principalmente, mientras nos vamos acercando a la orilla del bonito Arroyo de Valbueno, el cual remontaremos unos metros.
El camino llega a las escorias del Pozo Mirador y aquí tenemos dos opciones. O bien seguimos cómodamente por el camino que traemos y llegar de nuevo a el Centenillo o bien ascendemos al cerro Lorente por la trocha que sale a nuestra derecha hacia el sureste. Nosotros optamos por la segunda opción, el ascenso no es largo, pero si muy empinado, pero las vistas que vamos obteniendo lo compensan.
En la cima del cerro hay una antena y una caseta de vigilantes. Seguimos por el camino que desde el poblado lleva a la torre de vigilantes y al entrar en el poblado descendemos hacia el campo de fútbol, el cual llevamos un rato divisando. Aquí tomamos el camino que hacia el norte lleva a los restos del cercano Pozo Mirador y el nombre le va como anillo al dedo, pues desde aquí podemos divisar una buena porción de éste sector serrano, sobre todo del Peñón Jurado, Cerro de las Tres Hermanas y del Parque Natural de la Sierra de Andújar.
Descendemos a la carretera JM-5005, que comunica el Centenillo con Andújar y la seguimos dirección este , hacia el poblado. Al entrar de nuevo en el poblado tomamos un carril a la izquierda, al norte y que en breves metros nos llevan a las ruinas del Pozo de San Tomás, donde también se obtienen unas bellas panorámicas.
Seguimos el carril y en breves metros llegamos a una zona donde a la derecha hay un túnel; hemos conectado con el sendero balizado y señalizado de Pozo Nuevo.
Este sendero es circular, pero nosotros lo vamos a realizar de forma ida y vuenta . Empezamos por atravesar el túnel para seguir hacia el noreste por el antiguo trazado del ferrocarril que llevaba a Pozo Nuevo. En algo menos de 1 kilómetro llegamos a las ruinas de Pozo Nuevo, donde vemos los restos de los edificios que albergaban la maquinaria que hacían funcionar la mina. Empezó a funcionar en 1.917 y estuvo activa hasta 1.963. Tiene una profundidad de 570 metros.
El punto culminante de éste sendero es un privilegiado mirador sobre el valle del Río Grande o Guadalevín , teniendo unas inmejorables panorámicas del abrupto y bellísimo macizo pétreo de El Puntal – Montón del Trigo.
Desandamos el viejo trazado del ferrocarril y en vez de atravesar de nuevo el túnel, seguimos hacia el poblado para dar por concluido este interesante y atractivo paseo.

Datos sobre El Centenillo extraídos del Patrimonio Inmueble de Andalucía:

El poblado El Centenillo se encuentra a 42 Kilómetros al norte del núcleo urbano de Baños de la Encina. Construido poco después del año 1867 por los primeros técnicos ingleses de la Sociedad Especial Minera Rio Grande para dar alojamiento a los trabajadores de las minas de plomo y sus familias.

El pueblo se organiza, siguiendo los modelos de urbanismo obrero inglés, en hileras de viviendas adosadas, de una planta, y cubierta a dos aguas protegida con teja cerámica. Como elemento exógeno destacan las chimeneas. Estas viviendas disponen de jardín delantero cercado con madera pintada de color verde. En su organización se distinguen viviendas de grandes dimensiones para los técnicos de la mina y administradores extranjeros, y viviendas más modestas para trabajadores. Destacan las viviendas en cuarteles destinadas a solteros como viviendas seriadas de mampostería irregular y cubierta a dos aguas cuyo acceso se realizaba por un pequeño patio anexo al cuarto de aseo, tras el cual se accedía a un espacio diáfano en el que se combinaba el comedor y el área de descanso en una única estancia común.

El poblado cuenta con edificios de uso comunitario como: escuela, casa-cuna, iglesia católica y protestante, un pequeño hospital, cuartel, botica, mercado, centralita telefónica y de correos, biblioteca, talleres mecánicos, barbería y peluquería.

También se dotó al poblado de servicios complementarios como el casino, el cine de verano y de invierno (Salón Recreo) e infraestructuras deportivas como la pista de juego de pelota a tres paredes (el trinquete), la pista de tenis, y el campo de fútbol, utilizado como foso taurino.

Es necesario destacar el Casino, sociedad o círculo de recreo que se instala en un lugar céntrico del poblado y que se convirtió en principal escenario de interacciones sociales y convivencia, fundamentalmente masculina y de afinidad de clase y actividad que quedaría bajo el mecenazgo de la empresa de minas (la aportación de los socios era reducida), que cooperaría en su mantenimiento con la denominada Cooperativa " Abastecedora. Esta sociedad estaba dotada de reglamento oficial, "Circulo Recreativo de Minas del Centenillo", sin embargo a diferencia de otros casinos existentes en ciudades españolas, destacaba su carácter mayormente permeable y horizontal, quedando abierta la posibilidad de asociación a todo personal vinculado con la mina. Este edificio contaba para los asociados de un gran salón público, sala de tertulia, sala de estar a la hora del aperitivo, sala de lectura, de juegos, etc.

Datos Históricos:



En la Sierra Morena giennense, al norte de la provincia, se sitúa el Antiguo Distrito Minero de Linares - La Carolina, que comprende los municipios de Bailén, Baños de la Encina, Carboneros, La Carolina, Guarromán, Linares, Santa Elena y Vilches.



La actividad minera en la comarca es referenciada desde hace al menos cuatro mil años, en la Edad del Bronce (cultura argárica), además de ser asumida por íberos fundamentalmente para la explotación de las minas dedicadas a la extracción del plomo, alcanzándose un alto nivel de actividad en época romana.



Desde mediados del siglo XIX se establecerán compañías extranjeras que multiplicarían los procesos extractivos, productivos y metalúrgicos, dando lugar a un proceso de cambio estructural en la economía del distrito que quedará expresado en un aumento considerable de población vinculada a la actividad extractiva además de su renta per cápita y productividad.



Progresivamente se introdujeron y conocieron en la comarca minera nuevas formas de producción moderna basadas en principios de organización racional y económica del trabajo, que afectarían también a otros sectores económicos de la comarca (sectores agrarios y de servicios). Este dinamismo también tendrá nuevas consecuencias sociales ideológicas y culturales: surgimiento del movimiento obrero, urbanización, mayor división del trabajo, mejoras en la red de transportes, etc.



Estos efectos en el distrito minero, propios de la transición entre la primera y segunda revolución industrial (grandes corporaciones, producciones en masa....), ligados a la producción y extracción minera durante un largo proceso extenso en el tiempo, van a proporcionar un paisaje cultural cada vez más vinculado a casas de máquinas de bombeo cornish, casas de máquinas de extracción de balancín y cilindro vertical, chimeneas, pozos, cabrias, escombreras, estaciones de ferrocarril y líneas ferroviarias, viviendas obreras... que permiten reconocer y valorar la evolución de la población y sus ciudades.



Ante el proceso de concentración progresiva de la población en territorios cercanos a las minas, y el desarrollo paralelo de las ciudades ligadas a la actividad extractiva, surgirían nuevas problemáticas que obligaron a tomar medidas para mantener la funcionalidad económica y propiciar alojamiento tanto a técnicos cómo obreros, provocando a la vez el aislamiento de los mismos de la ciudad.



En torno a las minas se planearon núcleos de nueva planta siguiendo, como en el caso de El Centenillo, los modelos del urbanismo obrero inglés, planificándose la creación de viviendas de importantes dimensiones para los técnicos extranjeros, y la construcción de viviendas más modestas para jornaleros, siendo el extremo las destinadas para los temporeros en las afueras de estos núcleos, como las denominadas "casas de solteros".



En núcleos ya existentes el proceso lleva a una macización de las parcelas, habilitándose los patios de las casas y los corralones para viviendas y sufriéndose a la vez un incremento de la autoconstrucción para albergar a esta nueva población jornalera.



Es en 1865 cuando técnicos ingleses que pasarían a vivir en Linares mostrarían interés por las minas de El Centenillo reconocidas por su productividad en todo el distrito, fundándose de esta forma la "Sociedad Especial Minera Río Grande" en 1867, y posteriormente el "Centenillo Silver Lead Mines Company Limited". En una progresiva acumulación de capital, en 1898 pasaría a denominarse la "New Centenillo Silver Lead Mines Company Limited", siendo en 1921 cuando, cambiando el domicilio fiscal a España, sería reconocida por "Minas del Centenillo S.A.", pasando a finalizar su gestión empresarial bajo titularidad de la empresa francesa Peñarroya, que cesaría la actividad en 1963.



El desarrollo de la comarca contemplará un lento decaimiento en la producción debido en gran medida al agotamiento de los filones, las fluctuaciones del mercado, la obsolescencia de la maquinaria y la competencia internacional.









Cerca de la plaza donde se erige un monumento en homenaje a los mineros que trabajaron y murieron aquí estacionamos el vehículo.

Comenzamos el paseo y llegamos a la Plaza de la Iglesia.

Descendemos entre pinares de repoblación.

Caminamos junto al vallado de la bonita finca Dehesa de Inhiestares.

Mientras nos vamos acercando al Arroyo de Valbueno.


Arroyo de Valbueno.



Comenzamos el ascenso al Cerro Lorente mientras obtenemos bonitas vistas de Tres Hermanas.

Y del Peñón Jurado.

La Sierra de Andújar.

El ascenso es acusado pero Azahara y Aitor lo llevan con paciencia.

Aitor y Aazahara llegando a la torre de vigilantes.

Torre de vigilantes...
...del Cerro Lorente.

Vista de El Centenillo desde el Cerro Lorente.

El Centenillo con el Montón del Trigo de fondo.

Originales maceteros en una casa de El Centenillo.

Pozo de San Tomás desde Pozo Mirador.

San Tomás.

Pozo Mirador.

Vistas desde el Pozo Mirador. Peñón Jurado.

Tres Hermanas.

Pozo Mirador.


Llegando al Pozo San Tomás.

Buenas vistas también desde aquí.

Conectamos con el sendero señalizado de Pozo Nuevo...

...y atravesamos el viejo túnel ferroviario.


Panel de inicio del sendero de Pozo Nuevo.

Llegando a los restos de edificios de Pozo Nuevo.


El sensacional mirador de Pozo Nuevo.

Para Aitor y Azahara todo es un juego.


Todo un placer sentarse en éstos bancos y contemplar tan magníficas panorámicas.


La mole pétrea de El Puntal.


Extensos bosques cubren los valles del Río Grande y del Arroyo de los Camarenes.

Cerrillo del Plomo y valle del Guadalevín.

El Puntal.

Foto familiar con el Puntal de fondo.

Barracones de Solteros.

Nos despedimos de El Centenillo por ahora.








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