lunes, 4 de mayo de 2015

CUEVA DEL RETAMOSO, CASTRO FERRAL, HUERTA DE JUAN SANTOS (DESPEÑAPERROS) 03-05-2015


Sorprendente ruta en compañía de Juan Antonio y Miguel por el pequeño Parque Natural de Despeñaperros ,que en primavera muestra una exultante belleza. Lástima que el “progreso” y la “civilización” mutilaron para siempre un rincón privilegiado de la cordillera Mariánica, restando algo de su magia y encanto.
En ésta ruta recorremos algunos parajes desconocidos para nosotros y es que Despeñaperros a pesar de las muchísimas veces que lo hemos visitado y de que solamente cuenta con 7.649 ha. de superficie protegida, nos sigue mostrando sus más recónditos secretos, siendo capaz de sorprendernos.
Uno de esos parajes es la Cueva del Retamoso, emplazada entre grandes y sobrecogedores bloques pétreos, lugar de singular belleza sobre el desfiladero de Despeñaperros y enfrente del Monumento Natural de los Órganos.
Algunas consideraciones a cerca de la Cueva del Retamoso por Cecilio Muñoz Fillol, el cual pasó en Despeñaperros gran parte de su vida, dedicada, con una pasión poco corriente, al estudio, a la investigación, a la escritura, a la lectura y a la que (a pesar de esa otra profesión, la de veterinario) fue su verdadera vocación: la enseñanza:


Y recorriendo aquellas cumbres en todas direcciones y en todos los sentidos, mi andadura vagabunda tropezó con restos de perfectos muros, con hiladas de trazado secular. Allí hubo instalado un castro, tal vez de menor envergadura, pero de igual étnica que el castro del Collado de los Jardines. Estamos pues, ante una ciudad ibérica todavía sepulta e inexplorada.”
Es la Cueva del Retamoso un santuario neolítico inconfundible”
Dentro de la cueva se puede ver un altar perfecto para los sacrificios: altar primitivo, de mesa plana, con su frontal estriado naturalmente. Encima del altar, cuyo acceso es fácil, pueden mantenerse y moverse varias personas de pie sin tocar su cabeza el techo. A la derecha del altar -puesto el espectador frente a la cueva- hay un peldaño más abajo y menos profundo que el altar ,destinado a las sacerdotisas y a los hechiceros; a la izquierda ,una repisa adecuada para los preparativos del culto y de los sacrificios.
No presenta la cueva un lugar en su mismo recinto destinado a hogar de purificaciones y de incineración de víctimas. Pero este local está muy próximo: a unos 20 m de la cueva, caminando hacia la cumbre y bordeando las rocas, a la derecha de la cueva encontraremos otra de angosta entrada, oscura y pequeña, capaz de servir de horno de cremación. La elección de tal cueva tiene sus razones: en su interior, prendida la pira, podía cerrarse con piedras la angosta entrada para hacer más rápida y perfecta la combustión.”
Las pinturas rupestres aparecen abundantes por doquiera . Se ven en las oquedades de toda la umbría y hasta muy distantes del principal recinto. Como no sufren la acción del sol, están relativamente bien conservadas. No se aprecian imágenes ni figuras del paleolítico; todas pertenecen al arte sucinto, esquematizado y formulario del neolítico : al período que los investigadores de la prehistoria (H. Obermaier ,H. Breuil, Martín Almagro) sitúan dudosamente en el aziliense, epipaleolítico o neoeneolítico.”


La ruta comienza en las Correderas, en la pequeña explanada junto a la casa podemos estacionar los vehículos. Para llegar allí tomamos la A-4 a su paso por el Parque Natural de Despeñaperros y debemos coger la salida 252 (Aldeaquemada/ N-IVa/ Parque Natural de Despeñaperros) si vamos dirección Madrid o la salida 250 si lo hacemos dirección Bailén. En las rotondas por las que pasaremos (2 dirección Madrid, 1 dirección Bailén), seguimos la indicación “Mirador de los órganos – Venta de Cárdenas”. A unos 400 metros de salir de la última rotonda a mano izquierda se encuentra el lugar donde estacionar los vehículos.
Comenzamos a caminar por la antigua autovía N-IV (ahora convertida en carretera de doble sentido) dirección norte. Aunque hay poco tráfico hay que tener cuidado y tener en cuenta que caminamos por una carretera. Al llegar al arroyo de los Arcos o mejor dicho el de Piedragalana ,seguimos la cerrada curva que trazaba la primitiva carretera, ahora casi invisible, pasando por lo que parece un acueducto con sus arcos, lo que posiblemente doto al arroyo de su topónimo actual.
Seguimos por la antigua N-IV y en breves metros llegamos al Salto del Fraile, donde merece la pena, eso sí, con precaución, salirse de la carretera , empoyetarse a los cercanos riscos y disfrutar de la impresionante visión del desfiladero.
Regresamos a la carretera y en pocos metros llegamos a la fuente de la Niebla, donde abandonamos el asfalto después de caminar por él durante poco más de 2 kilómetros.

Justo en la fuente de la Niebla parte un sendero, restaurado recientemente (solo falta su balizamiento y señalización). El sendero comienza a remontar el barranco de la Niebla hacia el oeste y a los pocos metros se bifurca. El de la izquierda remonta totalmente dicho barranco y termina en el camino que desde el cruce con la pista de Valdeazores lleva al Collado de la Aviación. Nosotros tomamos el de la derecha, que hacia el norte comienza a ascender acusadamente ganando altura sobre el barranco de la Niebla. Éste sendero termina en otro sendero, señalizado que desde el refugio del Collado de la Aviación lleva al mirador del Cerro de los Órganos y muy cerca de dicho mirador. Pero antes pasa muy cerca de la cueva del Retamoso.
Cuando el sendero se acerca hasta unas grandes paredes de roca vemos que a nuestra derecha sale una vereda que se introduce entre dichas paredes. A los pocos metros llegamos a la Cueva del Retamoso. Hasta aquí se llega de forma cómoda y podemos observar las primeras pinturas rupestres. Si seguimos pegados a las paredes hacia el NO podemos ver más zonas con pinturas, pero algunos pasos son más complicados e incómodos y según por donde vayamos incluso peligrosos.
Regresamos al sendero por el mismo lugar y ascendemos de forma acusada hasta el Cerro de los Órganos y el refugio del Collado de la Aviación.

Desde el Collado de la Aviación seguimos por pista forestal hacia el oeste, para en casi 3 kilómetros llegar a un cruce de pistas. Nosotros seguimos a la izquierda, hacia el sur. En unos 700 metros llegamos a otro cruce de pistas, teniendo justo enfrente las ruinas del castillo de Castro Ferral.
La de la izquierda nos llevaría a las Correderas en unos 6 kilómetros, pudiendo acortar ésta ruta. La de la derecha nos llevaría a Miranda del Rey, pero nosotros seguimos por el carril que va por el cortafuegos, al centro ,de frente, al SO. Podemos subir al cercano castillo por el cortafuegos, pero le dimos de lado por el carril, que tras bordearlo empieza a tomar dirección sur. Obviamos algunos carriles de menor entidad y cortafuegos que van saliendo a ambos lados.
Llegamos a un collado donde arranca un cortafuegos y desde el mismo se obtienen vistas del barranco de Navavaca, que tenemos a nuestros pies.
En el collado nace el barranco de la Huerta de Juan Santos, el cual seguimos, hacia el este. Éste trecho es campo a través y sin grandes dificultades en pocos metros llegamos al carril que lleva a la Casa de la Huerta de Juan Santos. El carril lo tomamos a la izquierda para llegar a dicha casa.

Las ruinas de la Casa de la Huerta de Juan Santos está enclavada en un paraje fantástico, muy bello. Unos metros antes de llegar a la casa el arroyo es desviado por una acequia con el fin creemos de dejar libre su lecho para crear bancales de cultivo y a su vez poder regarlos. Al lado de la casa hay una alberca, una fuente y los restos oxidados de lo que parece una vieja y pequeña noria.
Seguimos el camino que lleva a la casa hasta que termina en una pista forestal. Seguimos la pista a la izquierda, hacia el sur y en una cercana bifurcación a la derecha ,en la misma dirección que llevamos , es decir hacia el sur. Pronto la pista cambia de dirección, siguiendo el curso del arroyo de la Gitana, hacia el SE. Vamos en todo momento por el camino principal y en pocos metros llegamos a las ruinas de un gran cortijo o quizá una venta. Tiene lo que parecen establos y un gran patio interior. Al no saber su verdadero nombre lo he denominado cortijo de la Gitana ,por encontrarse en el arroyo de dicho nombre.
Ahora tomamos un carril mucho menos evidente que sale a un lado del “cortijo”, hacia el NO y que va por un cortafuegos. Nos restan unos 2 kilómetros para concluir la ruta por éste carril – cortafuegos con continuos sube y baja de fuerte pendiente. Antes de llegar a las Correderas atravesamos el arroyo del Vivero.











Al poco de comenzar a caminar llegamos al arroyo de los Arcos. Lo que parece un acueducto  que suponemos dio su moderno topónimo al arroyo.


Nos asomamos a unos riscos en el Salto del Fraile.....

...para disfrutar de unas fabulosas vistas del desfiladero.

El ferrocarril a su paso por el desfiladero.

Los nuevos viaductos con Santa Elena al fondo.


Miguel y Juan Antonio en el Salto del Fraile.


El nuevo sendero que parte de la fuente de la Niebla.


De forma acusada ascendemos hacia el  Collado de la Aviación.



Pero al pasar cerca de estas grandes moles pétreas nos desviamos para ver la Cueva del Retamoso.



Cueva del Retamoso.

Pinturas rupestres en la Cueva del Retamoso.

Otra pequeña cueva, al parecer dedicada a incineraciones.



La zona es sencillamente espectacular.




Llegamos a otra zona con pinturas rupestres.



Justo enfrente el Monumento Natural de los Órganos.



El mirador de los Órganos en la N-IV a.




La primavera le sienta muy bien a Despeñaperros.


Seguimos el ascenso al Collado de la Aviación por éste sendero de nueva factura.



Y llegamos a la intersección con el sendero que lleva al Mirador del Cerro de los Órganos.

Refugio del Collado de la Aviación.

El barranco de Navalquejigo  y el cerro del Muradal o Malabrigo al fondo.

El castillo de Castro Ferral.

Dejamos atrás Castro Ferral y descendemos hacia la Huerta de Juan Santos.


El barranco de Navavaca desde el collado.....

....donde nos salimos de la pista....

...para descender campo a través....

....por el precioso barranco del arroyo de la Huerta de Juan Santos.

La vieja acequia que desvía las aguas del arrroyo....

....para regar los bancales de la Huerta de Juan Santos.

Bucólico lugar.

Restos de la casa.

La alberca sobre los viejos bancales de cultivo.


Seguimos nuestro descenso por el arroyo de la Gitana....

...hasta llegar hasta ésta casa, ¿cortijo o venta?.

Desde aquí tomamos un camino....

....de menor entidad...

..que acompaña a un cortafuegos....

...con fuertes y cortas rampas.

Empinado descenso al arroyo del Vivero.


Arroyo del Vivero.


Y en breves metros llegamos a las Correderas.

El desfiladero de Despeñaperros desde las Correderas.








No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada